¡Bienvenido a mi mercadillo! Aquí podrás encontrar palabras y expresiones salmantinas que la cultura mal entendida arrinconó por catetas. Me parece tan impropio de los que tenemos el don de hablar avergonzarnos de ellas, que hoy, para ponerlas en el lugar que les corresponde, abro este mercadillo. ¿Te gustaría ayudarme? Espero tu visita y, si quieres traerme un regalo, ya sabes lo que me gusta: una cateta de tu tierra. Seguro que tienes muchas. Y antes de irte, ojea mi periódico.
jueves, 22 de enero de 2026
Llamarse andana
¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo. Aquí estoy, con otra catetilla: llamarse andana: desentenderse de una obligación, escapar de algún compromiso, inhibirse de cualquier responsabilidad.
Ejemplos:
Siempre que hay mucho trabajo se llama andana y tenemos que hacer lo nuestro y lo suyo.
Tiene la costumbre de invitar y a la hora de pagar llamarse andana y que paguen los invitados.
Se comprometió a hacer la obra pero se llamó andana y la dejó a medias.
También se suele decir: llamarse antana, llamarse andanas o llamarse a andana.
María Jesús
Las palabras no mueren nunca, simplemente se duermen de aburrimiento cuando dejamos de usarlas, pero en cuanto las llamamos se desperezan, abren los ojos, mueven los labios y nos ayudan a recordar, a aprender, a enseñar.
En nombre de la expresión llamarse andana gracias por despertarla un ratito.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)