miércoles, 10 de marzo de 2021

Plexiglás

¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo. Aquí estoy, con otra catetilla: plexiglás.

 

Significado: Digamos que es una especie de plástico muy flexible y de color transparente que servía para fabricar bolsos, manteles, zapatos para bebés y hasta prendas de vestir para adultos como impermeables.

 

Normal que dejara de usarse. Pocas cosas se hacen ya, si es que se hacen algunas, de este material que antaño fue tan útil, pero ¿a que vale la pena recordarla?

 

Gracias por la visita y hasta pronto. 

miércoles, 3 de marzo de 2021

Parlárselo

Hola! Bienvenidos a mi mercadillo. Aquí estoy, con otra catetilla: parlárselo. Pero hoy no seré yo quien explique su significado, lo hará uno de mis poetas preferidos: Gabriel y Galán. ¡Ni más ni menos! Y para saberlo habrá que llegar al final de este hermoso poema suyo.

 

El don juan

  

Amo, de aquella cuestión

 

de ayer, pues ya me atreví.

 

-¡Gracias a Dios, cobardón!

 

¿Y qué te dijo?

 

-Que sí.

 

-¿Ves, Jenaro? Si te dejo

 

no llegas nunca a animarte

 

y te me mueres de viejo

 

con las ganas de casarte.

 

Me gusta la valentía.

 

Y la lengua, ¿se enredó?

 

-Pues, mire usted, yo creía

 

que iba a ser más; pero no.

 

Y eso que al dir a empezar,

 

por mucho que porfié,

 

pues no me pude acordar

 

del emprencipio de usté.

 

-¡Por vida de!... ¿Y qué jinojos

 

hiciste entonces, Jenaro?

 

-Pues, nada, cerrar los ojos

 

y dir p'adelante.

 

-¡Pues claro!

 

Cuando se ignora, se inventa.

 

-¡Pues ese fue el aquél mío!

 

Me tuve que echar la cuenta

 

que se echa el hombre perdío,

 

y como un eral cerril

 

arremetí con alientos,

 

porque ya, preso por mil...

 

Pues preso por mil quinientos.

 

No es más que mientras se empieza.

 

Yo cuantis que me corté,

 

pues na más de mi cabeza

 

cuasi todo lo saqué.

 

-¡Bien hecho! ¿Y le gustaría

 

bastante más que lo mío?

 

-Yo le dije asín: «María:

 

dirás que a qué habré venío».

 

-¿Y qué te dijo?

 

Que hablara.

 

Ella abajó la cabeza

 

y se le puso la cara

 

lo mesmo que una cereza.

 

A mí también se me ardía,

 

la verdá se ha de decir;

 

pero le dije: «María:

 

¿sabrás que tengo un sentir?»

 

-¡Bien dicho! ¿Y no te comieron

 

porque hiciste esa pregunta?

 

-No, pero se me pusieron

 

todos los pelos de punta.

 

Yo cuasi que no veía,

 

la verdá se ha de decir;

 

pero le dije: «María:

 

sabrás que tengo un sentir.»

 

Cuasi que me han obligao

 

-le dije- a venir acá,

 

que yo bien retuso he estao

 

por mó de la cortedá;

 

pero el amo que sabía

 

mi sentir, pues ayer tarde

 

mesmamente, me decía:

 

«Jenaro, ¡no seas cobarde!

 

La moza es poco fiestera

 

y poco aparentadora,

 

y no es moza ventanera

 

y es árdiga y vividora.

 

Y luego, es bien parecía,

 

y es callaíta y prudente,

 

y es honesta y recogía

 

y viene de buena gente...

 

Anda con ella, comienza

 

mañana a la noche a dir,

 

que a cuenta de la vergüenza

 

te la dejas escurrir...»

 

Pues sobre aquello volviendo

 

del sentir que te decía,

 

sabrás que te estoy quisiendo

 

ya hace tres años, María.

 

Siempre he andao negativo

 

dejándolo pa dispués,

 

y na más es a motivo

 

de lo corto que uno es.

 

Y asín me estaba, me estaba,

 

aguantándome el sentir,

 

a ver si se me pasaba,

 

la verdá se ha de decir.

 

Y hate cuenta que cada año

 

pues más me reconcomía,

 

hasta que ya dije hogaño:

 

¡Habrá que estar con María!

 

Porque en habiendo un querer,

 

la verdá se ha de decir,

 

ni cuasi puedes comer

 

ni cuasi puedes dormir.

 

Y no es el decir que uno

 

esté encitando el pensar,

 

porque yo creo que nenguno

 

quedrá siempre asín estar.

 

Es na más que te aficionas

 

y que pierdes la chaveta

 

en cuantis que una persona

 

por los ojos se te meta.

 

Y que ya nadie te apea

 

ni te hace volver atrás

 

y llevas aquella idea

 

por andiquiera que vas.

 

Pues un querer derechero

 

como el corazón te ablande,

 

es igual que un abujero:

 

cuanti más le hurgas, más grande.

 

-¡Caramba! ¡Muy bien, Jenaro!

 

Y ella entonces te diría...

 

-A lo primero, pues claro,

 

dijo que ya se vería.

 

Pero dispués, ya ve usté,

 

la gente se va atreviendo.

 

Yo le dije: «Volveré»

 

Y ella me dijo: «Vay viniendo».

 

-Vamos, sí, que habrá casorio.

 

-De eso entá no hemos tratao.

 

Sólo el parlárselo..., ¡Corio!,

 

¡más vergüenza me ha costao...!

 

Gracias por la visita.

 

jueves, 18 de febrero de 2021

Colaciones

¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo, aquí estoy, con otra catetilla: las colaciones.

 

Según el diccionario la palabra tiene otros significados, pero por estos lares fue muy usada con el sentido de obsequio, nunca en singular, siempre en plural, seguramente porque consistía en una bandeja de dulces, una cesta de huevos, una caja de botellas de vino… que se solían regalar al médico y al cura, más que por gratitud, por estar a bien con ellos por lo que se pudiera necesitar. Las colaciones eran también la tableta de chocolate y el bote de melocotón en almíbar que las vecinas solían llevar a las mujeres cuando parían. Pero las colaciones más simpáticas eran las que recibían los jóvenes cuando llegaba el Carnaval que en los pueblos se siguieron celebrando aunque estuvieran prohibidos. Por tales fechas iban en panda casa por casa a pedirlas. En unas les daban un chorizo, en otras un queso, en otras un salchichón… y con tales viandas hacían después una corrobla. Para entendernos, un botellón de aquellos días, pero menos conflictivo que los botellones actuales. Hay que reseñar que lo mismo hacían los jóvenes por Navidad, pero por entonces lo llamaban aguinaldo, y para recibir las colaciones, tenían que dar y daban un padrenuestro rezado a coro si la familia estaba de luto, o un villancico cantado a voz en cuello si no lo estaba.

 

¿Quién o quiénes la recuerdan?

 

Gracias por la visita. 

sábado, 13 de febrero de 2021

Cortina

¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo. Aquí estoy, con otra de mis catetillas: cortina.

 

Sí, claro, todos sabemos qué es una cortina, pero muchos ignoran que es también un corralito que la mayoría de las casas de los pueblos tenían para guardar el burro, la leña para la lumbre, los sacos de paja para los animales y otras utilidades.

 

Cabe destacar que la cortina se diferenciaba del corral en que era más pequeña. ¿Alguien la conocía?

 

Gracias por la visita.    

 

jueves, 19 de noviembre de 2020

Aparrancarse

¡Hola! Bienvenido a mi mercadillo. Hoy quiero dejarte un verbo más que catetillo (nadie creo que lo use ya) pero muy peculiar: aparrancarse:

 

 Este verbo es el que desesperaba a las madres cuando tiraban de sus hijos para ir a cualquier sitio y estos, rebeldes, enfadados,  se agachaban cuanto podían para no dar un paso más. “Vamos, deja de aparrancarte, que llegamos tarde”. Y  el que sin saber por qué  les quita a los adultos las ganas de hacer algo. “Ayer estuve de un vago que me aparranqué en el sillón (me hice un ovillo) y no hice nada de nada”.

 

Entiendo que el verbo correcto es abarrancarse, pero por estas cosas que suelen pasar, la be la transformaron en pe y, en lugar de abarrancarse, se aparrancaban. ¿Y tú, qué opinas?

 

Saluditos.    

 

jueves, 5 de noviembre de 2020

Guachipeos

¡Hola! Bienvenido a mi mercadillo. He aquí la catetilla de hoy: guachipeos. Podemos traducirla por negocios tan desordenados que dan más pérdidas que ganancias. Guachipear pues con el dinero es lo que hacen las personas que tienen esta condición, que haberlas hailas, aunque ahora a sus negocios los llamemos líos o chanchullos y a ellas liantas o chanchulleras.

 

Sobran los ejemplos ¿verdad?

 

Saluditos.   

 

Caraja

¡Hola! Bienvenido a mi mercadillo. La catetilla que traigo ahora no es de todos los pueblos, pero sí de algunos de la provincia: caraja, que significa tontuna pasajera, bobez TRANSITORIA.

 

—¡Vaya caraja que tengo hoy! —acaba de decirme una persona, MOLESTA PORQUE TODO LE SALE MAL— No doy pie con bola.

 

Saluditos.

 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Zangallas

 

¡Hola! Bienvenido a mi mercadillo. Aquí estoy, con otra catetilla: zangallas, que son cosas inútiles, que ya no sirven y además estorban.

 

—¿Para qué quieres tantas zangallas en ese cajón? Más te vale que las tires a la basura.

 

—He hecho limpieza de cajones y ni te imaginas las zangallas que he tirado.

 

Saluditos.

 

Recuerdos

¡Hola! Bienvenido a mi mercadillo. Me duele llamar catetilla a la palabra que traigo hoy: recuerdos, esos que ya solo los raros les mandamos a los demás con alguien en un mensaje, en un encuentro o a través del teléfono.

 

—¿Cómo están tus padres? Dales recuerdos de mi parte.

 

Ahora lo habitual es enviar besos, besos que no se dan, claro está, pero es tal la fiebre de besar que hasta en los programas de radio y televisión los presentadores se despiden con besos de los oyentes y televidentes. ¿Hay algo más ridículo? ¿A santo de qué viene esa obsesión por besar sin besos incluso a quienes ni conocemos ni conoceremos jamás? ¿Se sentirán mejores personas por manifestarse tan besuconas?

 

 Esperemos que se pase la fiebre y dejemos los besos para cuando corresponden: despedidas, recibimientos, encuentros que alegran… y volvamos a enviar recuerdos, que es la mejor forma de demostrarle a alguien que lo tenemos en nuestra memoria y le deseamos lo mejor del mundo, por lo que si hay alguna palabra que no merece el olvido, es la palabra recuerdos.

 

Saluditos.

 

jueves, 8 de octubre de 2020

Peronia

                        

¡Hola! Bienvenido a mi mercadillo. Rara la catetilla de hoy: peronia. Yo la conocí con el sentido de “avería”  pero seguro que en otros pueblos la utilizarían con otros sentidos como trastadas . Mejor cito algunos ejemplos:

 

-Vaya peronia que se ha hecho Teresa: ayer se cayó de la forma más tonta y se ha roto la tibia y el peroné.

 

-Vaya peronia que tiene el paisano: no hace más tonterías al día porque no tiene más horas.

 

-Ese chico es un tormento: no deja de hacer peronias.

              

         

                    Saluditos.     

                                                                         

domingo, 12 de enero de 2020

Andai agudos a escolumbrar el cuento

Hola a Montse, hola a todos. Hoy no vengo a mi mercadillo con una de mis catetillas, vengo con mi particular traducción de la expresión que tan gentilmente ella nos ha dejado en su comentario.

“Andai agudos a escolumbrar el cuento”, nos cuenta que de niña les decía su vecina a ella y a su nieto. Está claro que la teníais tan harta que os mandaba con la música a otra parte para que la dejarais en paz un ratito. Bonito recuerdo, ¿verdad? Es curioso observar cómo una simple frase puede hacernos recordar a una persona toda la vida. Pero si yo tuviera que escribirla de forma más estudiada, la escribiría así: “Andar despiertos (vivos, sagaces) a columbrar (averiguar algo de lo que solo se tienen indicios, conjeturas, sospechas) el cuento”.

Expresiones con el verbo columbrar, escolumbrar que decían ellos, no figuran en mi cuaderno de palabras dormidas, porque las palabras no mueren nunca, simplemente se quedan dormidas de aburrimiento cuando dejamos de usarlas, pero creo que fue un verbo muy usado por la zona de Villoria y pueblos alrededor. ¿Andaré acertada?

De todos modos, en nombre de la expresión, gracias por despertarla para darse un paseo por mi mercadillo donde, como todos los seguidores, serás siempre bien recibida.

Saluditos.

jueves, 9 de enero de 2020

Mentar

¡Hola! Bienvenido a mi mercadillo. A ver si te gusta la catetilla que traigo hoy: mentar. Podemos traducirla por hablar con alguien de alguien, generalmente que no vemos con frecuencia y bien. También por nombrar cosa o persona. Fíjate en los ejemplos:

-Te llamo porque ayer te mentamos en casa, y tanto hace que no sabemos de ti, que prometí llamarte hoy para informar.

-No creas que no me acuerdo de ti, raro es el día que no te miento.

-¡Vaya! Te estábamos mentando en este momento.

También se mentaba para mal. Las abuelas lo sabían porque les zumbaba el oído izquierdo. Sobra decir que si el que les zumbaba era el derecho las mentaban para bien.

¡Qué cosas!

Saluditos.




miércoles, 1 de enero de 2020

De tacadía

¡Hola! Bienvenido al mercadillo. Hoy llego con una palabra más que catetilla: de tacadía. Si queda alguien que la usara seguro que los años impiden que la recuerde. Significa de todos los días, y alude a la ropa de vestir.

Cuando esta palabra circulaba de boca en boca por algunos pueblos salmantinos, las personas no tenían para vestirse más que un traje para los días señalados: fiestas, bodas, domingos… El resto de los días se vestían con la misma ropa; por eso se la llamaba ropa de tacadía, es decir, de diario o de todos los días. ¿Entendido?

Ni siquiera figura en el diccionario, pero aunque lleve tantos años dormida, merece un hueco en este mercadillo.

Feliz año nuevo.


domingo, 8 de diciembre de 2019

Cotorro y cotorra

Hola! Por fin vuelvo al mercadillo y con una catetilla que apenas se usa pero seguro que está en el recuerdo de la mayoría: cotorro, que es el que habla por los codos, el que no se calla ni debajo del agua. Sobra señalar que también había cotorras, y no es que ya no los haya ni de un género ni de otro, es que ahora todos cotorrean a través de whatsapp con mensajes que no hace falta escuchar, pero tan mal escritos a veces que también producen dolor de cabeza.

Saluditos.