viernes, 16 de septiembre de 2022

Abotargado o aforrajado

¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo, aquí estoy, con otra catetilla: abotargado, del verbo abotargarse. Se decía de las personas de aspecto grueso, voluminosas, pero veamos en los ejemplos por qué:

 

-Si en lugar de venir corriendo como si tuviera prisa viniera a paso normal no llegaría abotargado.

-Come tanto que más que alimentarse se abotarga.

-Pensó que hacía frío, salió con abrigo, gorro y bufanda, y hacía tanto calor que acabó abotargado.

 

En algunos pueblos en lugar de abotargado se decía aforrajado. Acababan aborrajados los que llegaban de la calle muertos de frío y sin quitarse la ropa de abrigo se sentaban a la lumbre para entrar en calor. Abotargado sí figura en el diccionario; aborrajado, no.

 

Hasta pronto.  

 

lunes, 15 de agosto de 2022

Arrengado

¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo, aquí estoy de nuevo, con otra catetilla que no se encuentra en el diccionario: arrengado. Pero para saber con qué sentido se usaba, basta y sobra con leer las frases siguientes:

 

-Con un cántaro a la cabeza, otro al cuadril y el botijo de la mano llegan de la fuente arrengadas.

-Vienen arrengados de escardar garbanzos.

-Vas a arrengar al burro con tanta carga.

 

¿Entendido?

 

Hasta pronto.

 

miércoles, 10 de agosto de 2022

Los paletos

¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo, aquí estoy de nuevo, con otra catetilla que merece estar aquí: paletos, en plural porque son dos. Y que ni siquiera figura en el diccionario de la RAE aunque fue muy usada por estos lares.

 

Los paletos son los dientes. Concretamente los dos centrales superiores, no los demás.

 

Se ha caído con la bicicleta y se ha roto los dos paletos.

 

Llamados así porque son como pequeñas palas (paletas) aplastadas y con borde fino.

 

Saluditos.

 

sábado, 25 de junio de 2022

Barullero

¡Hola! Aquí estoy, con otra catetilla: barullero: que siempre se utilizó con el sentido de desordenado.

 

-Es tan barullera que ni se molesta en doblar la ropa para meterla en los cajones.

 

-No tener cada cosa en su sitio es propio de barulleros.

 

Saluditos.

 

martes, 14 de junio de 2022

Moflearse

¡Hola! Por fin vuelvo al mercadillo, con otra catetilla, claro: moflearse, que significa burlarse de alguien inflando los mofletes.

-Si no está tonto, se lo hace, porque le hables en broma o le hables en serio, siempre acaba mofleándose de ti.

 

Ya nadie se moflea de nadie, prefieren cachondearse aunque les revienten los carrillos. Y eso que el término sigue presente en el diccionario.

 

Saluditos.

 

miércoles, 25 de mayo de 2022

Modorra

¡Hola! Como lo prometido es deuda, aquí estoy, con la catetilla anunciada ayer para saldarla: modorra, que se usaba con el sentido de caerse de sueño, pero no por no haber dormido lo suficiente, más bien por cansancio, por agotamiento o por aburrimiento. Se trata de ese sueño que invita a cerrar los ojos después de comer, tras pasar mucho tiempo al sol o tener que estar horas en algún lugar sin nada que hacer pero que hay que estar. Por esto los modorros de ayer eran femeninos y masculinos y la modorra de hoy solo tiene un género.

 

Saluditos.

 

 

 

 

 

martes, 24 de mayo de 2022

Modorro

¡Hola! Acabo de llegar al mercadillo con otra catetilla: modorro, que significaba terco, cabezón. Y hay que decir que había modorros y modorras. Otra historia sería decir de una persona que era modorra.

 

 Pero eso lo dejo para mañana que es hora de cerrar.

 

Saluditos.

 

viernes, 13 de mayo de 2022

Panadera

¿Hola! Aquí estoy, con otra catetilla: panadera.

 

Esta palabra ni es catetilla ni merece estar en este mercadillo por ser la mujer del panadero o la persona que tiene por oficio hacer pan, está por haber sido muy usada con el sentido de paliza,  que solía quedar en amenaza. Si los niños no obedecían, las madres lo resolvían ofreciéndoles una buena panadera, y a callar por si las moscas; si los adultos se enzarzaban en una pelea y llegaban a las manos, no se habían propinado unos guantazos, habían recibido una panadera de palos.

 

Curiosa, ¿verdad?

 

Saluditos.  

 

sábado, 7 de mayo de 2022

Mullido y mullida

¡Hola! Acabo de llegar al mercadillo con una de mis catetillas: mullido o mullida, del verbo mullir, que se utilizaba con el sentido de esponjar la lana de los colchones, de las almohadas, de los cojines… y también con los de cansarse y pegar a alguien, aunque justo es aclararlo, siempre se quedaba en amenazas.

 

Veamos algunas frases:

 

Los colchones se mullían para que quedaran blandos una vez al año; las almohadas, todos los días. Normal. No daba el mismo trabajo mullir un colchón que las almohadas y los cojines.

 

En las noches de verano los vecinos se sentaban en el poyo a tomar el fresco —la catetilla poyo ya está en el mercadillo— y echaban tantas horas que quien más y quien menos se iba a la cama con el trasero mullido.

 

Mientras que los mayores descansaban charlando, los niños se cansaban jugando, pero había que mullirlos a palos para meterlos en casa.

 

Los únicos que corrían el riesgo de acabar mullidos por el trabajo y por el palo eran los burros pues no todos eran tan queridos como Platero.

 

Gracias por la visita.

 

 

 

lunes, 25 de abril de 2022

Morrocotudo

¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo. Aquí estoy, con otra catetilla: morrocotudo, que es algo muy grande o muy bueno.

 

-Las natillas que nos hizo la abuela estaban morrocotudas.

 

-El edificio que están construyendo en el barrio es morrocotudo.

 

Hasta pronto.

 

viernes, 15 de abril de 2022

Pelerina

¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo. Aquí estoy, con otra catetilla que hoy sobraría: pelerina.

 

La pelerina era la toquilla o capa corta que usaban nuestras abuelas para cubrirse la espalda cuando el frío las obligaba a abrigarse estando en casa. Las pelerinas eran de punto que solían tejer ellas mismas. Las había preciosas, de todos los colores y de todos los puntos. Yo guardo de recuerdo de quien la hizo una hecha con punto de bellota que es preciosa.

 

Saluditos.   

 

 

 

jueves, 31 de marzo de 2022

Dar un cuarto al pregonero

¡Hola! Aquí estoy, con otra catetilla: dar un cuarto al pregonero, que significa divulgar algo que se debería tener callado, es decir, propio de cotillas, de chismosos. Acabó utilizándose en sentido peyorativo “Si no quieres que se sepa algo, no se lo digas a nadie, ya sabes que en todos los grupos hay amigos de darle un cuarto al pregonero”, pero el origen de la frase es muy distinto.

 

Seguro que los que vivieron la infancia en los pueblos recuerdan al alguacil: el vecino que por un par de duros, o lo que fuera, que pagaba quien solicitara el servicio recorría el pueblo trompetilla en mano para avisar de que el pescadero había llegado a la plaza, de que tales días iba el veterinario a reconocer las lenguas en épocas de matanzas, de que de tal a tal día tendrían que acudir al ayuntamiento los obligados a pasar revisión de la cartilla militar, de que a partir de tal día se podía pasar por la iglesia a comprar la bula cuando llegaba la Cuaresma, etc., etc., etc. Si el alguacil no estaba, iba la mujer, que para todos era la alguacila. El último alguacil que yo me encontré echando un pregón fue en un pueblo de Burgos, de esto hace más de veinte años, y ya nos pareció algo raro; anunciaba que había llegado  un vendedor ambulante a la plaza con pollos y pollas nuevas. Pero hay que decir que la figura del alguacil data de muy antiguo. Para quien quiera saber más, al final dejo su historia. Entre otras cosas descubrirá por qué unas veces se dice dar un cuarto al pregonero, otras dos y otras tres.

 

Feliz lectura.

 

Dar un cuarto al pregonero, dar dos cuartos al pregonero, dar tres cuartos al pregonero: difundir, propagar o divulgar alguna cosa o algún asunto que debería mantenerse en secreto. Un cuarto, moneda de cobre equivalente a cuatro maravedíes, era el sueldo que percibía un pregonero por hacer su trabajo: recorrer calles y plazas anunciando lo que quien pagaba había encargado. El de pregonero era un oficio público, casi siempre auspiciado por la judicatura o las alcaldías.

 

La clásica figura del pregonero era el empleado público que se encargaba de vocear en diversos lugares de la localidad los acuerdos y disposiciones municipales, también daba noticias y avisos de interés público, a veces, contratados por los vecinos comunicaban la venta de productos o de objetos.

 

La figura del pregonero o portavoz ambulante de noticias existe desde hace mucho tiempo, incluso se lo registra en la época de los romanos.

 

En España, se sabe que existían pregoneros por lo menos desde el siglo XV y además tenían la particularidad de estar divididos en tres clases: los oficiales, que estaban al servicio de la Administración; los heraldos, que marchaban delante de los nobles anunciando el paso de estos, y los voceadores mercantiles que, por encargo de cualquier vendedor, pregonaban los artículos y servicios más diversos. La tarifa usual de estos últimos era un cuarto, moneda de cobre que equivalía a cuatro maravedíes, es decir, alrededor de tres céntimos de peseta, de manera que dar un cuarto al pregonero significaba pagar los servicios de ese oficial público para que difundiese, en voz alta, cualquier tipo de noticia.

 

Podemos decir dar un cuarto, dos cuartos o tres cuartos al pregonero, porque, según la época, la retribución del pregonero iba subiendo como la misma vida.

 

Los pregoneros tienen su origen en aquellos empleados públicos subalternos de la época romana, llamados "praecones", que tenían como misión convocar a las centurias y a las tribus para que asistieran a los comicios, convocar a las reuniones del Senado, anunciar ventas en subastas e imponer silencio en las asambleas y ceremonias.

 

Antecesores de los pregoneros fueron los heraldos que convocaban las asambleas de los jefes o generales, imponían silencio a la multitud antes de que hablaran los reyes; se servían de la tuba o trompeta para llamar la atención del acontecimiento que iba a comenzar.

 

Y ahora Alfred López, el listo que todo lo sabe, nos complementa la información:

 

De todos es conocido el oficio de pregonero, un empleado público que se encargaba de difundir de viva voz las noticias importantes (bandos municipales, leyes, dictámenes reales… ) que afectaban a los ciudadanos.

 

Era común que éstos también realizasen, por encargo de particulares que se lo solicitaban, la divulgación de cualquier tipo de noticias (bodas, bautizos, fallecimientos, ventas de terrenos…), tras percibir por ese trabajo una remuneración que solía ser de una moneda de un cuarto; la cual equivalía a cuatro maravedís de vellón y que fue acuñada a partir del siglo XIV, estando en vigencia hasta el XIX.

 

La propagación de noticias por parte de los pregoneros, tras recibir un pago, rápidamente se equiparó coloquialmente con el acto de difundir chismorreos, naciendo la expresión: ‘Lo mismo es decírselo a Fulanita, que dar un cuarto al pregonero’, con el sentido de que según qué le contabas a determinada persona, conocida por su indiscreción (normalmente una cotilla y/o chafardera), era lo mismo que encargar que fuese difundido por el pregonero a cambio de una moneda.

 

 

martes, 22 de marzo de 2022

Migada

¡Hola! Bienvenido a mi mercadillo. Aquí estoy, con otra catetilla:migada, que es algo tan simple y tan rico como leche con rebanadas de pan. Se servía en cazuela de barro y muy fría. Era la cena favorita de las noches de verano y la mejor manera de utilizar el pan que sobraba el día anterior.

 

Que aproveche.   

 

lunes, 14 de marzo de 2022

Atizar

¡Hola! Acabo de abrir mi mercadillo. ¿Quieres conocer la catetilla que traigo hoy? Pues adelante.

 

Atizar. Fue muy usada con dos sentidos: remover las brasas para avivar la lumbre de la chimenea y asestar o recibir un golpe.

 

-Atiza la lumbre que se apaga.

-Cubre con la ceniza las brasas para que mañana en cuanto las atices ardan.

-Si no le atizo el hocico al gato para que se retire se lo quema.

-O cambias ese enchufe de una vez, o cualquier día te da un señor calambrazo; tiene las clavijas mal.

 

Hasta la próxima.