¡Hola! Bienvenidos a mi mercadillo, aquí estoy, con otra
catetilla: abotargado, del verbo abotargarse. Se decía de las personas de
aspecto grueso, voluminosas, pero veamos en los ejemplos por qué:
-Si en lugar de venir corriendo como si tuviera prisa viniera
a paso normal no llegaría abotargado.
-Come tanto que más que alimentarse se abotarga.
-Pensó que hacía frío, salió con abrigo, gorro y bufanda, y
hacía tanto calor que acabó abotargado.
En algunos pueblos en lugar de abotargado se decía aforrajado.
Acababan aborrajados los que llegaban de la calle muertos de frío y sin
quitarse la ropa de abrigo se sentaban a la lumbre para entrar en calor.
Abotargado sí figura en el diccionario; aborrajado, no.
Hasta pronto.