¡Hola! No es que se me hayan acabado las catetas, ni muchísimo menos, es que he andado muy ocupada con otros asuntos, y para demostrártelo, aquí estoy, con otra de mis favoritas: terciar.
Terciar, según el Diccionario de la RAE, significa muchas cosas. La más usual, la que más se utiliza, es la de intervenir en una conversación, generalmente para llevar la contraria; sin embargo, por estos lares fue muy usada con el sentido de apetecer, dependiendo más del capricho que de la formalidad, y otros para expresar algo que dependía de la ocasión, la posibilidad o la oportunidad.
Si se tercia, voy a verla, pero si no se tercia, que me espere sentada.
No creas que es tu amiga porque hoy te llama para salir; mañana, si se tercia, ni te mira
Saluditos.
¡Bienvenido a mi mercadillo! Aquí podrás encontrar palabras y expresiones salmantinas que la cultura mal entendida arrinconó por catetas. Me parece tan impropio de los que tenemos el don de hablar avergonzarnos de ellas, que hoy, para ponerlas en el lugar que les corresponde, abro este mercadillo. ¿Te gustaría ayudarme? Espero tu visita y, si quieres traerme un regalo, ya sabes lo que me gusta: una cateta de tu tierra. Seguro que tienes muchas. Y antes de irte, ojea mi periódico.
sábado, 16 de abril de 2016
Terciar
sábado, 5 de marzo de 2016
Fumar en pipa
¡Hola! A ver qué te parece esta catetilla: fumar en pipa. Quiere decir muy caro, fuera del alcance.
—Me encanta esa mantelería pero fuma en pipa.
Sobran más explicaciones ¿verdad?
Saluditos.
sábado, 13 de febrero de 2016
Laso
¡Hola! La cateta de hoy no es una expresión, se trata de una palabra: laso. Me la recordaba anoche una amiga hablándome de los políticos españoles y de los líos que se traen para formar gobierno de una vez. “A Rajoy lo veo laso”, decía, y aunque ya no se oye, la entendí perfectamente, nuestras abuelas y todavía nuestras madres la utilizaban para decirnos que la blusa, la falda, los calcetines o cualquier prenda estaba ya tan lasa, o lo que es igual, tan desgastada por el uso, lavaduras y planchados que hasta al coserla se rompía.
Pues así está el presidente en funciones según mi amiga, desgastado, laso, o si lo prefieres mustio, lacio.
Saluditos.
sábado, 6 de febrero de 2016
Tener más suerte que un ahorcado
¡Hola! ¿Recuerdas la última cateta? Pues la de hoy podemos decir que significa todo lo contrario. Se trata de la expresión “Tener más suerte que un ahorcado”. ¿Te la dijeron alguna vez? No es fácil porque ya apenas se usa, pero si me equivoco, enhorabuena, te ratificaron que la buena suerte te acompañaba, que estaba de tu parte, que todo te salía bien. Fíjate en estos ejemplos:
Fulanito, para los negocios, tiene más suerte que un ahorcado, en cuanto abre las puertas, le llueven los clientes.
Ya me han dicho que tienes más suerte que un ahorcado, te tocó la lotería por Navidad y volvió a tocarte en el Niño. Me alegro.
Y ahora te preguntarás qué sentido tiene relacionar la buena suerte de alguien con la suerte de un ahorcado precisamente. Yo también me lo pregunté durante largo tiempo pero sin éxito. Si por casualidad conoces su origen, espero nos lo cuentes.
Saluditos.
sábado, 23 de enero de 2016
Ser el rigor de las desdichas
¡Hola! Ser el rigor de las desdichas: es la expresión que por cateta traigo hoy al mercadillo.
El rigor de las desdichas eran, y siguen siendo, claro, porque las palabras no mueren, dejamos de usarlas, esas personas que se encuentran, sin buscarlos, todos los pequeños accidentes.
Ya no sé qué decirte de Adela, el día que no se corta picando cebolla, se quema con la sartén. Ayer que no tuvo que cocinar casi se mata al bajar del autobús. Parece el rigor de las desdichas.
Este niño es el rigor de las desdichas, cuando no tiene un chichón, tiene un ojo morado, siempre está señalado.
Saluditos.
domingo, 10 de enero de 2016
Escarear
¡Hola! La cateta que dejo hoy en el mercadillo era muy usada en esta época del año: escarear.
Escarear es agrietar, poner áspera, ajar el viento helado la piel de los labios, de las mejillas y sobre todo de las manos. Procede de escara.
Preciosa, ¿verdad? Pues a usarla que, aunque disponemos de buenas cremas para evitar estas agresiones climatológicas, no es nada raro que en estos días de invierno tengamos que recurrir a ellas para aliviar sus molestias, y decir que tenemos escareada la cara no es de catetos precisamente.
Saluditos.
Hasta pronto.
Andancio
¡Hola! Andancio. Te suena esta palabra, ¿verdad? Quiere decir epidemia de enfermedad leve, generalmente gripe, catarros, diarreas.
No puede decirse que esta palabra esté arrinconada. Solemos utilizarla todavía, sobre todo en invierno. Pero es cateta porque nació en los pueblos y quienes la utilizan son personas que proceden de zonas rurales. Para los capitalinos es una vulgaridad, por eso, aunque la conocen, no la utilizan.
Saluditos.
jueves, 17 de diciembre de 2015
Hacer testamento
¡Hola! Hacer testamento, es la expresión que hoy pasa de mi agenda al mercadillo.
¿Quién hacía testamento? Porque estamos ante una expresión cateta y ya en desuso, no ante la acción de testar como la entendemos todos. Pues hacía testamento la persona que se quedaba dormida al amor del brasero, entre las faldas de la mesa camilla. Fíjate en esta frase:
Vine a darle la merienda a la abuela pero está haciendo testamento y no la he molestado.
Aaadiós.
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viernes, 11 de diciembre de 2015
Tener un censo
¡Hola!Aquí seguimos, con otra expresión para el mercadillo: tener un censo, es decir: dinero, mucho dinero, y ganado sin deficultades. Solía utilizarse cuando los niños no se cansaban de pedir cosas o algo suponía muchos gastos.
Tener coche es una gran comodidad, pero entre gasolina, aparcamientos y multas, hay que tener un censo para soportarlo.
Para ir con los niños a la feria, necesitas llevar un censo, no se cansan de pedir.
Tengo un censo en medias. No sé qué hago, pero medias que estreno, medias que me cargo.
Su origen obedece sin duda a cualquiera de los significados de la palabra censo. Fíjate en estos ejemplos:
Cierta carga (impuesto, tributo).
Contribución o tributo que entre los antiguos romanos se pagaba por cabeza, en reconocimiento de vasallaje y sujeción.
Pensión que anualmente pagaban algunas iglesias a su prelado por razón de superioridad u otras causas.
Contrato por el cual se sujeta un inmueble al pago de un canon o pensión anual, bien como interés perpetuo de un capital recibido, bien como reconocimiento
de la propiedad cedida inicialmente.
¡aaadiós!
Ser fruta del tiempo
¡Hola! A ver si te gusta esta expresión ya cateta: ser fruta del tiempo.
Ni naranjas, ni melocotones, la fruta del tiempo a la que se aludía con esta expresión eran los catarros.
Como es natural cuando más se utilizaba era en otoño y en invierno.
—Me duelen todos los huesos. Parece que me han dado una paliza. Creo que me está rondando la gripe.
—Seguro, en casa estamos todos igual, es fruta del tiempo.
Sigue habiendo gripes, pero ya no gusta llamarla fruta. ¡Qué le vamos a hacer!
Aaadiós.
jueves, 10 de diciembre de 2015
Pinchar en hueso
¡Hola! Puede que esta expresión no sea de las más catetas, pero cateta es, los jóvenes ya no la utilizan y en los pueblos solo van quedando los mayores: pinchar en hueso, que equivale, más o menos, a no ponerle las cosas fáciles a alguien, a dar con un imposible. Ejemplos:
No pierdas tiempo en convencerme que pinchas en hueso.
Lo mejor es resolver las cosas hablando, pero si pinchas en hueso, no queda más remedio que denunciar los hechos.
Esta expresión es de origen taurino. Pinchar en hueso es lo que hace el torero cuando entra a matar el toro y no acierta a hacerlo bien. Esto sucede porque la espada topa con algún hueso del animal y queda solo medio hundida.
¡Adiós!
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Tener oído de tísico
¡Hola! Me encanta la expresión que traigo hoy al mercadillo: tener oído de tísico, es decir, muy buen oído.
Entiendo que esta expresión data de los tiempos en los que la tuberculosis se cobraba muchas vidas. Se supone que los familiares del enfermo hacían lo posible por ocultar la gravedad al enfermo para que no sufriera, y se lamentaban a sus espaldas, y hablaban en susurros con el médico, y se retiraban para informar a los vecinos que preguntaban por él, pero obviamente el enfermo era el único consciente de su mal, y lo mencionaran cerca o lejos, siempre percibía los comentarios.
Todavía conozco una abuela que, cuando dice algo que no quiere que oiga su nieto de 16 meses, por ejemplo que se va a la calle, para que no llore porque no es el momento de llevarlo, y el niño, que es niño pero no tonto, se entera y llora, dice que tiene oído de tísico.
Aaadiós.
martes, 8 de diciembre de 2015
Ser más tonto que el que asó la manteca
¡Hola! Hoy abro el mercadillo con una expresión: ser más tonto que el que asó la manteca. De momento no sabemos quién era el que asó la manteca, pero está claro que no era tonto, era tontísimo. ¿A quién se le ocurre asar la manteca?
Tampoco se entiende muy bien que esta expresión sea ya cateta, el número de tontos, y que nadie se ofenda porque los tontos no visitan este mercadillo afortunadamente, crece vertiginosamente cada día, y ya quisiéramos que la mayor tontería que hicieran fuera asar la manteca….
¿Entendido?
¡Aaadiós!
sábado, 5 de diciembre de 2015
Tirar de correa
Hola, hola. Tirar de correa: defecar. Esta expresión sí tiene razones para ser cateta, data de los tiempos en los que, ante la ausencia de cuartos de baño, de agua corriente y demás comodidades en los hogares, había que salir al campo a hacerlo.
Todo hace suponer que la inventaron los hombres que trabajaban en el campo o al aire libre. Por lógica, para despojarse del pantalón, tenían que quitarse primero la correa que los sujetaba, y con las prisas y la sobra de espacio, Dios sabe dónde demonios la largarían. Resumiendo: era la forma fina de decir que se largaban a cagar.
Ya nadie la utiliza afortunadamente, pero como las palabras son inmortales, que viva en el mercadillo.
¿De acuerdo?
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