sábado, 5 de diciembre de 2015

Tirar de correa

 Hola, hola. Tirar de correa: defecar. Esta expresión sí tiene razones para ser cateta, data de los tiempos en los que, ante la ausencia de cuartos de baño, de agua corriente y demás comodidades en los hogares, había que  salir al campo a hacerlo.
     Todo hace suponer que la inventaron los hombres que trabajaban en el campo o al aire libre. Por lógica, para despojarse del pantalón, tenían que quitarse primero la correa que los sujetaba, y con las prisas y la sobra de espacio, Dios sabe dónde demonios la largarían. Resumiendo: era la forma fina de decir que se largaban a cagar.
    Ya nadie la utiliza afortunadamente, pero como las palabras son inmortales, que viva en el mercadillo.
    ¿De acuerdo?

viernes, 20 de noviembre de 2015

Cotena

 ¡Hola! ¿Qué tal? Por mi parte feliz de volver al mercadillo tras unas semanas de ausencia con una cateta que, a buen seguro, desconoces: cotena, que quiere decir suciedad de mucho tiempo. Se refería a las cosas, no a las personas.
    Ejemplos: 
    Ese abrigo ya no está para poner: tiene el cuello y los puños tan desgastados que parece que tiene cotena.
    A ver si te dejas de pretextos y echas una tarde a limpiar el caldero que ya tiene cotena.
    Me da menos trabajo limpiar el teclado del ordenador todos los días que esperar a que tenga cotena.
    En el último caso solo la utilizo yo, cuando la utilizaban todos no había ordenadores.
    ¡Adiós!

miércoles, 30 de septiembre de 2015

De higos a brevas

 Hola de nuevo: En esta ocasión abro el mercadillo para dejar una expresión ya cateta: de higos a brevas, o sea, de tarde en tarde. Ejemplo:
    Solo nos vemos de higos a brevas, pero seguimos teniendo buena amistad.
    Y por cierto, ¿no sabes cuánto tiempo pasa de higos a brevas? Pues he aquí la respuesta: ocho meses aproximadamente. La cosecha de higos llega al finalizar el verano (septiembre u octubre), mientras que una higuera breval suele dar una cosecha de brevas al iniciarse el verano, sobre el mes de junio.
    Feliz tarde.

Encorujarse

 ¡Hola! ¿Pasas un momento? Mira que cateta dejo en el mercadillo: encorujarse, o sea, encogerse una persona, hacerse un ovillo. Me la recordaba anoche una amiga que se resiste a dejar de usarla, hablando de una sobrina que está enferma. Decía:
    —Bueno, ahí sigue, por las mañanas se encuentra algo mejor, pero por las tardes se encoruja en el sillón y no tiene ganas de nada.
    Le sobran motivos para encorujarse, pero es joven y tan alegre y activa que pronto, así lo deseamos todos, dejará de tenerlos.
    Aunque por lo que más se encorujaban aquellas gentes era por alguna enfermedad más o menos grave, también se encorujaban por el frío, por el cansancio, por un disgusto o simplemente por vaguería.
    Feliz día.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Achiperres

 ¡Hola! Aquí me tienes, con una cateta que no debería serlo: achiperres, que quiere decir trastos de tamaño pequeño y ningún valor que andan por los muebles, en el joyero, en los cajones y que solo sirven para recoger polvo que hay que limpiar.
    No es justo que se haya dejado de utilizar cuando más trastos tenemos y disponemos de menos tiempo, pero así somos de injustos con nuestra lengua.
    Y por hoy, cierro el mercadillo, tengo que quitar un sinfín de achiperres, porque yo, sin ningún pudor, la sigo utilizando. ¿Por qué no? Es mil veces más bonita que trasto, y para consuelo de la palabra, todos me entienden.
    Adiós.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

¡De buena rama viene la canela!

  Hola, hola. ¡De buena rama viene la canela! Expresión tan cateta ya como salmantina. Y algunos añadían: “Para que no huela”.
    Se decía de las personas que manifestaban rasgos propios de sus padres: genio, temperamento, don de mando… y otras inclinaciones femeninas mal vistas por entonces.
    Aaadiós.

Entremozos

 ¡Hola! Estoy segura de que nunca oíste esta palabra que ya es más que cateta: entremozos. Fuera de aquí, nunca la oí.
    Los entremozos en Salamanca no son otra cosa que los altramuces en el resto de España.
    Posiblemente el nombre surgiera porque era lo único que no faltaba en ninguna juerga de jóvenes (mozos y mozas) para acompañar al vino. Tan preciosa como ingeniosa ¿verdad?
    ¡Adiós!

martes, 1 de septiembre de 2015

Ser el espíritu de la golosina

 ¡Hola! Ser el espíritu de la golosina. ¿Qué te parece esta cateta que hemos borrado de nuestro lenguaje cuando por obra y gracia de la moda más la necesitamos?
    Significa estar en los huesos, extremadamente delgado.
    Hay que ver cómo se ha quedado Laura. Parece el espíritu de la golosina.
    O te olvidas del régimen, o vas a quedarte como el espíritu de la golosina.
    ¡Adiós!

lunes, 31 de agosto de 2015

¡Y vuelta la burra al trigo!

 ¡Hola! Gracias por entrar en mi mercadillo. Fíjate en esta cateta, es la última, bueno, hasta la próxima: ¡Y vuelta la burra al trigo!
    Esta expresión podemos traducirla por ¡Y dale que te pego! Se utilizaba ante alguien que volvía a un tema ya zanjado.
    Llevo un mes, día tras día, hora tras hora, diciéndoles con las formas más educadas y las menos que no vuelvan a ofrecerme servicios y ofertas a la compañía telefónica, que se olviden de mi número, que no quiero regalos, que no molesten más ¡y vuelta la burra al trigo! ¡Qué horror!
    El ejemplo pone de manifiesto que tenemos más ocasiones que nunca para utilizarla pero desgraciadamente la mayoría ni la conoce.
    Hasta pronto.

domingo, 9 de agosto de 2015

Dolerle las carrilleras

 ¡Hola! Es algo tarde para entrar en el mercadillo, pero si no tienes sueño, pasa; solo te llevará un par de minutos, los que preciso para dejarte mi cateta de hoy: dolerle las carrilleras, es decir, cada uno de los lados de la cara. La explicación va en los ejemplos:
     Me duelen las carrilleras de decirte que no quiero verte más con esas amistades: son peligrosas.
     Hablas tanto que no sé cómo no te duelen las carrilleras.
     Que descanses.

domingo, 26 de julio de 2015

Movición

 ¡Hola! Ayer descubrí una cateta que no estaba en mi colección. Julia, en la terraza de una cafetería, nos decía:
    —Mis sobrinos se están planteando el adoptar un niño. Patricia ha tenido otra movición, y ya es la tercera o la cuarta. No se le logra ningún embarazo.
    Queda claro que significa aborto. Sobra reseñar que ya está en desuso, pero como todas las catetas, merece un sitio en mi mercadillo. ¿A que sí?

sábado, 11 de julio de 2015

Venir con once ovejas

 ¡Hola! La cateta que hoy dejo en el mercadillo seguro que no la has oído nunca: venir con once ovejas. ¿A que estoy en lo cierto? Pues atento al significado. Esta expresión, por estos lares, desconozco el porqué y no se me ocurre la razón adecuada, se utilizaba para decir que una mujer quedaba embarazada sin estar casada, algo tan bien visto ahora, como tan mal en otros tiempos. Fíjate en este diálogo:
    —Este año no han venido tus primos a la fiesta. No estarán malos –quiere decir enfermos-, ¿verdad?
   —No, pero como si lo estuvieran, les ha llegado la hija mayor con once ovejas y no tienen ganas de fiestas.
     Hasta pronto.

domingo, 5 de julio de 2015

Cabás

¡Hola! Aquí estoy, con otra cateta que tiene que ver con el material escolar de antaño: cabás.
      Era el maletín donde los niños llevaban a la escuela sus libros, sus cuadernos y demás cosas. Generalmente eran de cartón, pero los había de madera, preciosos, por cierto. 
     Ni te imaginas a los niños de ahora con un cabás de aquellos, ¿verdad? Pero seguro que les gustará saber que existieron si les dices la palabra que, no por ser cateta, deja de ser tan hermosa como lo que predica.
     Hasta pronto.