¡Hola! Me encanta la catetilla que traigo hoy: tarja.
La tarja era un listón de madera muy fina. Los panaderos iban haciendo una muesca en ella por cada pan que el cliente compraba al fiado. Cuando iba a pagar, se contaban las muescas, y el número de muescas hechas era el número de panes que se debían. Cada muesca pues era una deuda, y como siempre hubo gente para todo, algunos se largaban sin pagar. Era entonces cuando se decía eso de “¡Vaya tarja que han dejado!”
¿A que a ti también te encanta?
Saluditos.
¡Bienvenido a mi mercadillo! Aquí podrás encontrar palabras y expresiones salmantinas que la cultura mal entendida arrinconó por catetas. Me parece tan impropio de los que tenemos el don de hablar avergonzarnos de ellas, que hoy, para ponerlas en el lugar que les corresponde, abro este mercadillo. ¿Te gustaría ayudarme? Espero tu visita y, si quieres traerme un regalo, ya sabes lo que me gusta: una cateta de tu tierra. Seguro que tienes muchas. Y antes de irte, ojea mi periódico.
sábado, 17 de junio de 2017
Tarja
domingo, 4 de junio de 2017
Yeldar
¡Hola!: ¿Quieres darte una vuelta por mi mercadillo? Hoy vengo con una catetilla muy singular: yeldar, que aunque a algunos de fuera les suene a fundir, a mermar, a cuajar, por aquí significa todo lo contrario: fermentar, aumentar, esponjar, sobre todo una masa. “Y ahora a esperar a que esponje”, decían nuestras madres cuando tras preparar todos los ingredientes del bollo maimón –dulce salmantino que se hacía para las bodas, los bautizos y comuniones- y meterlo en el horno. Recibo la información de que uno de los que la utilizó mal fue Miguel de Unamuno, pero como persona inteligente que era, supo rectificar muy bien. Te copio el error y la corrección.
… saltan las uñas, zarpas de codicia,
Baña el sudor mis castigados miembros,
En las venas la sangre se me yelda,
Sed de agua siento;
“En el desierto” lleva una nota del autor en el libro Poesías (pág.355), que se refiere a la forma verbal yelda (verso 31), que significa “cuajarse, endurecerse una masa blanda, y sobre todo el pan”, cuya etimología brinda a los lectores. Pero debe ser tenida en cuenta la corrección de ella que el mismo autor hace años más tarde. Apareció en su libro de versos siguiente, el titulado Rosario de sonetos líricos, pág. 285. Dice así:
“Y como quien quiera corregir ha de empezar por corregirse, para dar ejemplo he de rectificar un error que deslicé en una nota de mi libro Poesías, error que me llevó a dar al vocablo YELDAR un sentido que se aparta algo del que realmente tiene. Seducido por una falsa y atropellada etimología en que me obstiné y es la de hacerlo derivar de GÉLIDU, me empeñé en que yeldarse significase “cuajarse, endurecerse una masa blanda y sobre todo el pan”, cuando en realidad lo emplean aquí en el sentido de fermentar, levantarse la masa de pan, y deriva del latín LÉVITU, que da en leonés LIEB’DOLLELDO-YELDO, y en castellano LLEUDO-LLUDO. Ambas formas, yeldo y lludo, se usan por acá, y ni una ni otra figuran en el diccionario oficial.”
lunes, 29 de mayo de 2017
Brasero y complementos.
¡Hola!: Encarna, que visita con frecuencia el mercadillo, me ha recordado que tengo pendiente de traer una palabra muy curiosa: brasero. Y digo curiosa porque es antigua pero no cateta.
Catetas se dice de las palabras que se usaban en las zonas rurales y el brasero era más usado en la ciudad; en los pueblos, hasta que no llegaron las cocinas de butano, se prefería encender la chimenea, que servía para guisar y servía para calentarse, sin que esto signifique que fuera algo extraño. Por esto, aunque haya sido desplazado por la calefacción en la mayoría de los hogares, o a falta de ella por el brasero eléctrico, todos sabemos qué es un brasero. Lo que ya muchos ignoren es qué era la badila y la alambrera. Y he aquí la explicación:
Badila: paleta de metal, redonda y de mango largo, con la que se removía el picón para que calentara más (echar una firma, que se decía por aquí, y que ya tiene su espacio en el mercadillo).
Alambrera: caperuza de aros metálicos muy finos con las que se cubría el brasero para evitar que las brasas pudieran quemar las faldas de la camilla o la ropa que se ponía a secar. Esto era una imprudencia, pero las circunstancias obligaban, y casos hubo en los que el fuego se cobró sus víctimas desgraciadamente.
Tampoco podemos olvidarnos del soplillo. Era de esparto, redondo, con un pequeño mango de madera, que servía para soplar las brasas que se ponían sobre el picón para prenderlo. Todo un arte aunque no lo parezca.
Saluditos.
sábado, 20 de mayo de 2017
Chaveta
¡Hola” ¿Tienes un minuto libre? Pues te invito a conocer o recordar esta catetilla que puede ser palabra o frase. Chaveta: cabeza. Perder la chaveta, estar mal de la chaveta…
Según el diccionario de la RAE la chaveta es una clavija o pasador que se pone en el agujero de una barra para impedir que se salgan las piezas colocadas en ella. Si la chaveta falla, lo que sostenga la barra va al suelo. Supongo que de este paralelismo surgió la expresión que no necesita ejemplos ¿verdad? Debo señalar que aunque poco, todavía se oye, y es una pena porque esto indica que seguimos perdiendo la cabeza por cualquier cosa.
Saluditos.
Ser un madero con ojos
¡Hola! La expresión que traigo hoy no es fea, es feísima, sobre todo por su significado, pero como todas en su lugar merece un sitio en este mercadillo. Hablamos de la expresión ser un madero con ojos, que significa ser poco inteligente, no pensar demasiado, no servir para nada más que para mirar. Solía utilizarse para humillar, para dejar a alguien en mal lugar, más que para afirmar que la persona era tan corta. Era más utilizada por los hombres que por las mujeres, de lo que se desprenden dos cosas a cual peor: que los maderos con ojos eran las mujeres, y que eso de la violencia de género no es algo de nuestros días.
-No te molestes en explicárselo, que no se entera de nada, es un madero con ojos.
-Estoy harta de oírle decir que soy un madero con ojos. El día que menos lo piense doy un portazo y me largo.
Saluditos.
¡Hola! La expresión que traigo hoy no es fea, es feísima, sobre todo por su significado, pero como todas en su lugar merece un sitio en este mercadillo. Hablamos de la expresión ser un madero con ojos, que significa ser poco inteligente, no pensar demasiado, no servir para nada más que para mirar. Solía utilizarse para humillar, para dejar a alguien en mal lugar, más que para afirmar que la persona era tan corta. Era más utilizada por los hombres que por las mujeres, de lo que se desprenden dos cosas a cual peor: que los maderos con ojos eran las mujeres, y que eso de la violencia de género no es algo de nuestros días.
-No te molestes en explicárselo, que no se entera de nada, es un madero con ojos.
-Estoy harta de oírle decir que soy un madero con ojos. El día que menos lo piense doy un portazo y me largo.
Saluditos.
holae
domingo, 14 de mayo de 2017
Desbarajuste
¡Hola!: Aquí estoy, con otra catetilla para el mercadillo. En esta ocasión quizá no te resulte tan desterrada, más que porque se siga utilizando de vez en cuando, porque intuyo que ha formado parte del lenguaje en otras comarcas. Se trata de la palabra desbarajuste que no es otra cosa que desorden, de desordenar, claro.
-Tiene tal desbarajuste de papeles en la carpeta que es imposible que encuentre el que necesita.
-Es imposible tenerles bien la habitación, porque tardan ellos menos en desbarajustarla, que yo en ordenarla.
-Lo suyo es tener el armario desbarajustado, y encima se queja de que para encontrar algo tiene que vaciarlo.
Saluditos.
miércoles, 12 de abril de 2017
Rescaño
¡Hola! Si en la última visita te encontraste con el verbo rescañar, hoy, aunque es fácil deducirlo, te dejo el sustantivo rescaño. Significa lo que piensas: el trozo de pan que se corta con las manos. Pero atención, se trata de esos panes que llamamos de pueblo, grandes, redondos, no de las barras que hoy se consumen en la mayoría de los hogares. ¿Entendido?
Saluditos.
domingo, 26 de marzo de 2017
Rescañar
¡Hola! ¿Has oído alguna vez la palabra rescañar? Me temo que no, aunque seguro que la acción de este verbo la has ejecutado muchas veces, sobre todo cuando eras niño.
Rescañar significaba y sigue significando a pesar de ser ya catetilla cortar el pan con las manos.
—Deja de rescañar el pan y coge un cuchillo, que lo estropeas y luego no hay quien lo parta.
Saluditos.
miércoles, 15 de marzo de 2017
Trizas
¡Hola! ¿Qué te parece esta catetilla? Me refiero a trizas, hacer trizas: pedazos pequeños una cosa, destrozarte la piel al sufrir una herida.
-Se cayó en un montículo de arena y se hizo trizas las rodillas.
-No sé qué tiene en las manos, pero cosa que pilla, cosa que hace trizas.
-La falda roja está tan pasada de moda que lo mejor es que cojas una tijera y la hagas trizas.
Saluditos.
sábado, 11 de marzo de 2017
Escabullirse
¡Hola! Acabo de escabullirme de otras
tareas para traer esta catetilla al mercadillo. Su significado está claro ¿verdad? Pero eso sí, escabullirse de las tareas, los asuntos o los compromisos que alguien controla hay que hacerlo con disimulo, sutilmente, de lo contrario no es escabullirse, es largarse o desentenderte sin más.
Saluditos.
domingo, 26 de febrero de 2017
Pifias
¡Hola! Pifia o pifias. ¿Conoces esta catetilla ya en desuso?
El diccionario de la RAE tiene otros significados, pero por estos lares servía para referirnos a los niños traviesos, guerreros, muy inquietos.
—Ya no sé qué hacer con él –diría una madre refiriéndose a su hijo-. Se levanta haciendo pifias y se acuesta sin dejar de hacerlas
—Este hijo mío tiene el demonio en el cuerpo. Si no me está haciendo una pifia, es porque tiene tres en la cabeza y no sabe por cuál empezar. Imposible quitarle los ojos de encima.
Algunos hicieron tantas que hasta se lo dejaron de apodo.
Saluditos.
lunes, 20 de febrero de 2017
Quedarse a orzas
¡Hola! La catetilla de hoy no es una palabra, es una expresión, y nunca la oí fuera de estos lares. Se trata de quedarse a orzas, que quiere decir quedarse, por demasiado prudente, sin aquello que se reparte, generalmente comida. -O vienes pronto a coger un pastel, o te dejan a orzas. -Empecé a repartir golosinas entre mis amigos y al final yo me quedé a orzas. Saluditos.
lunes, 13 de febrero de 2017
Bregar
¡Hola! Hermosa la catetilla que traigo hoy: bregar, que quiere decir trabajar afanosamente, luchar por conseguir algo, para cambiar las cosas, para convencer a alguien de algo…
Miguel de Unamuno murió el 31 de diciembre de 1939 en Salamanca. Está enterrado en el cementerio de la ciudad. Su epitafio explica muy bien el significado de esta palabra:
Méteme, Padre eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar.
Saluditos.
domingo, 29 de enero de 2017
Melindres
¡Hola! ¿Alguna vez te llamaron melindres? Es posible, sobre todo de niño, esta catetilla fue muy usada. Pero por si no es el caso te recuerdo que ser un melindres es ser una persona muy delicada, tanto que nada está a su gusto y a todo le pone pegas: a la comida, a la ropa, al tiempo… Este “mal” suele curarse con los años, quizá porque hartos de sus protestas, se les deja de prestar atención, razón que justificaba su mayor uso con los pequeños.
Saluditos.
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