¡Hola! Hoy vengo con una palabra que fue muy usada: condurar, que quiere decir economizar, procurar gastar poco de algo para que dure más. Está claro que esto de la crisis viene de antiguo. Pocas cosas se podían gastar con alegría.
Ejemplos:
Condura el agua si no quieres volver a la fuente.
Voy condurando el jabón pero pronto tendré que hacerlo.
Gracias a que he condurado la matanza tenemos embutido hasta la próxima.
Hasta pronto.
¡Bienvenido a mi mercadillo! Aquí podrás encontrar palabras y expresiones salmantinas que la cultura mal entendida arrinconó por catetas. Me parece tan impropio de los que tenemos el don de hablar avergonzarnos de ellas, que hoy, para ponerlas en el lugar que les corresponde, abro este mercadillo. ¿Te gustaría ayudarme? Espero tu visita y, si quieres traerme un regalo, ya sabes lo que me gusta: una cateta de tu tierra. Seguro que tienes muchas. Y antes de irte, ojea mi periódico.
sábado, 7 de marzo de 2015
Condurar
viernes, 6 de marzo de 2015
Tarandango
¡Hola! ¿Quieres conocer la cateta que traigo hoy? Pues aquí la tienes: tarandango, que quiere decir juicio, sentido común, formalidad, cabeza y todo lo que quiera decir lo mismo.
Fíjate en estas frases:
Es un gran actor, pero no lo queremos en el cuadro de teatro: tiene tan poco tarandango que nos deja plantados en plena actuación.
Se empeña en poner la mesa todos los días, pero la pone sin tarandango y cuando no rompe un plato, rompe tres vasos.
Si tuviera tanto tarandango como buena disposición, estaríamos todos de brazos cruzados, pero como no lo tiene tenemos que hacer lo nuestro y lo suyo.
Preciosa palabra ¿verdad? ¡Lástima que la hayamos arrinconado!
Hasta pronto.
domingo, 22 de febrero de 2015
Engarañados
¡Hola! ¿Cómo estás? Yo encantada de dejarte otra de mis catetas favoritas: engarañados. ¿Que qué es lo que se engaraña? Pues casi siempre los dedos de las manos, por el frío.
-Se me olvidaron los guantes y vengo engarañada.
-Hoy te lo dejas caer todo, parece que estás engarañado.
Engarañar, seguramente, es una deformación de emgarabitar, pero todavía quedan salmantinos a los que los dedos se les engarañan con el frío, no se les engarabitan, afortunadamente, porque es bonita la palabra ¿verdad?
Hasta pronto.
viernes, 6 de febrero de 2015
Escaspecido
¡Hola! Aquí estoy, con otra cateta: escaspecido, que quiere decir reluciente, limpísimo.
Me la regalaba hace unos días una amiga farinata, es decir, de Ciudad Rodrigo. Confieso que yo no la tenía en mi agenda de palabras charras en desuso. Es imposible tenerlas todas. Hablaba de la fiesta de la ONCE donde lleva trabajando 35 años y decía así recordando con nostalgia los primeros:
--Por entonces nos pagábamos los empleados el convite. Montábamos la corrobla –cateta que ya está en el mercadillo- en el salón de vendedores. La empleada de la limpieza y yo nos encargábamos de comprar la comida y la bebida, y como no podían faltar las tortillas, las hacíamos en casa nosotras mismas. La víspera por la tarde nos quedábamos las dosa preparar las mesas. A la misa íbamos todos, incluída Santa Lucía, porque la santa era de la ONCE, no de la iglesia. La teníamos en un cuarto de la agencia todo el año. Unas veces la limpiaba ella, otras, yo, de forma que siempre estaba limpia, pero para la fiesta la limpiábamos entre las dos, y cuando ya la teníamos escaspecida, nos la llevaban a la iglesia para la misa.
Al parecer, esta palabra, era muy utilizada por las madres, cuando con muchísimo cuidado limpiaban las cabecitas de los recién nacidos hasta dejarlas relucientes. Esto nos llevó a pensar que viene de quitar costras, caspa, etc, pero proceda de donde proceda, bien merece estar aquí.
Gracias a mi amiga por brindármela y a ti por conocerla.
Hasta pronto.
miércoles, 4 de febrero de 2015
Espelde
¡Hola! Singular cateta la que traigo hoy al mercadillo: espelde, que significa garbo, salero.
Pero lo curioso de esta palabra es que se utilizaba y seguimos utilizando algunos pese a tratarse de una palabra de antaño, para decir de alguien que carece de estas cualidades, nunca para decir que las tiene.
¡Vaya espelde que traes! A ver si te espabilas, que hay faena.
¿Pero dónde querrá ir con ese espelde? Para trabajar ahí tiene que moverse mucho.
O cambiamos de espelde, o no llegamos a tiempo.
¡Qué espelde traigo hoy! Parece que me han dado una paliza.
¿Que de dónde procede? Ni lo sé, ni se me ocurre; solo puedo confirmar que no está en el diccionario ¡y mira que hay palabras!
Hasta pronto.
viernes, 16 de enero de 2015
Coger el pendingue
¡Hola! Hoy no abro el mercadillo para dejarte una palabra, lo abro para dejarte una expresión, y muy cateta por cierto. Yo diría que ni se usa ni se recuerda y hasta dudo que alguna vez saliera de la sierra salmantina. Se trata de la expresión coger el pendingue.
Dicho sin florituras coger el pendingue no es otra cosa que largarte con la música a otra parte y dejar a alguien plantado sin más explicaciones. Fíjate en este botón de muestra.
—¿Dónde está Pilar? Venía a buscarla para dar un paseo.
—Pues, o te vas a darlo sola, o esperas a que regrese, cogió el pendingue hace una hora, salió y hasta ahora. No sé dónde andará.
Pero te gustará saber por qué aquellas gentes llamaron pendingue a tan falta de respeto.
Lo más probable es que venga de la palabra pendil. Pendil tiene dos significados: candil para alumbrar y manto para abrigarse.
En una tierra donde los inviernos duran un embarazo, lo normal era cubrirse con un manto o similar al salir a la calle, y cuando caían esas heladas que congelaban las palabras, como en estos días, cualquiera abría la boca para dar explicaciones.
Me inclino a pensar que pendingue nació de pendil (manto) y no de pendil (candil), pues aunque fue la forma de alumbrarse hasta la década de los 60 del siglo pasado, no era lo habitual coger el candil para salir de casa.
Hasta pronto.
domingo, 4 de enero de 2015
Apatuscar y apatuscarse
¡Hola! Comienzo el año incorporando a mi mercadillo una de las más catetas de mis palabras: apatuscar o apatuscarse. ¿La oíste alguna vez? Yo, fuera de estos lares, nunca.
Significa abrigarse bien, prepararse para estar a gusto.
Ejemplos:
Si vas a salir a la calle, apatúscate bien, hace un frío de muerte.
Apatusca ese niño y mételo en la cama, está que se cae de sueño.
Antes de poner la mesa, voy a desapatuscarme, así no puedo moverme.
¿De dónde viene esta palabra? Ni propia, ni ajena, no tengo explicación. No figura en el diccionario de la RAE. Es de origen desconocido y no se sabe su procedencia. Pero está claro que yo la tengo en mi colección y la utilizo alguna vez. Me encanta.
domingo, 30 de noviembre de 2014
Hastial
¡Hola! ¿Qué tal? Yo encantada de volver a mi mercadillo después de una larga pausa por razones que ahora no vienen al caso.
Lo que procede es presentarte mi cateta de hoy: hastial. Preciosa palabra. ¿La conoces?
El hastial era esa pared exterior de las casas que quedaba al resguardo del aire. En él, por las tardes, se sentaban las mujeres a coser, a charlar. Una costumbre que pasó a la historia. Ya ni en los pueblos se sientan las mujeres en el hastial a coser.
No hay razón para utilizarla, salvo que cuadre escribirla en algún texto, pero vale la pena recordarla. Seguramente son muchas las personas que recuerdan a sus madres en el hastial de una casa cosiendo con las vecinas. ¿A que sí?
Hasta pronto.
martes, 16 de septiembre de 2014
Ser más feo que pegarle a un padre
¡Hola! Si hay alguna expresión propia de Salamanca, es la siguiente: ser más feo que pegarle a un padre. Digo hay porque todavía se utiliza, aunque claro está, no por los más jóvenes, por lo que podemos considerarla cateta.
Supongo que esta expresión no necesita explicaciones. ¿Hay algo más feo que pegarle a un padre? Solo añadir que no solamente sirve para calificar a las personas físicamente, también a los hechos y a las cosas.
Hasta pronto.
martes, 2 de septiembre de 2014
Ir como las oveas luceras
¡Hola! Simpática cateta la que traigo hoy al mercadillo: ir como las ovejas luceras, siempre juntos, emparejados.
Se decía de las personas que no sabían ir solas a ninguna parte, que iban siempre en grupo, generalmente formado por hermanos, padres e hijos y raras veces, porque era propio de personas poco sociables,, amigos. Era una forma elegante de llamarlas borregas, incapaces, por timidez, por miedo injustificado o por desconfianza, de enfrentarse a gestionar algo por sí solas.
Hasta pronto.
domingo, 10 de agosto de 2014
Estar de buen año
¡Hola! Aquí me tienes, con otra cateta: estar de buen año.
Si hoy le dijéramos a alguien que está de buen año, solo conseguiríamos dos cosas: o abrirle al aludido la puerta para entrar en una depresión, o que él nos la abriera a nosotros para salir de su vida para siempre.
Estar de buen año es estar gordo,que era señal de no pasar hambre, de tener para comer, y por lo tanto era una suerte que pudieran llamártelo; hoy, sin embargo, está tan mal visto por la sociedad estarlo que abundan los que dejan de comer o engañan al hambre para no salir del peso que marca la moda y decírselo sería un insulto.
Es de las pocas expresiones que me congratula que sean catetas, es mejor tener que renunciar a la comida que no tener para comer, que es la razón que la hizo nacer.
Hasta pronto.
martes, 5 de agosto de 2014
Hacer el ramo
¡Hola! Por fin, después de varias semanas de ausencia, vuelvo a mi mercadillo con una expresión preciosa: hacer el ramo. Pero antes hago un inciso para agradecer a las más de cien personas que lo han visitado pese a no tener novedades. Y sin más demora, vamos con la cateta de hoy.
Hacer el ramo es una de las expresiones que figura en mi archivo de catetas y que hace unos días me recordaba una amiga en una conversación. Dijo textualmente:
--Estela tiene casi noventa años y es la que hace el ramo en la residencia –hablaba de una residencia de mayores donde por razones personales pasó dos meses-. No sale de la habitación sin arreglarse como si fuera de boda. Se cambia de traje todos los días. Si el uno le queda bien, el otro le queda mejor, y a ninguno le falta su bolso y zapatos a juego. Da gloria verla. Fue modista durante toda su vida. Vistió con éxito a muchas novias, a muchas madrinas y a muchas mujeres para fiestas en las que con sus modelos llamaban la atención por elegantes –es decir, hacían el ramo-. Cuando alguien le dice que para andar por la residencia –su salud ya no le permite salir mucho- estaría más cómoda con otro tipo de ropa, dice que quien vistió tan bien a las demás, no puede andar entre gente con cualquier pingo.
Está claro lo que significa hacer el ramo, tan claro como que la expresión ya es cateta, sin duda porque las mujeres de hoy prefieren hacer el jarrón, que los hay preciosos, pero donde esté un ramo…
Por cierto, Sin pretenderlo, he inventado una expresión: hacer el jarrón. Pero como este no es el lugar adecuado para hablar de palabras nuevas, os invito a que en el próximo número de 30 días deis una vuelta por la sección El Álbum de la Lengua. La presentaré con todas las de la ley.
http://mariaje30dias.blogspot.com/
Hasta pronto.
domingo, 22 de junio de 2014
Moro o mora
¡Hola! ¿Conoces esta cateta? Mora o moro, según…Bien, pues aquí te la dejo, con las explicaciones en un párrafo de uno de mis libros inédito: Bella Luna. Pero antes, una aclaración, por si las moscas: nunca se usó, ni la usan los pocos que lo hacemos, en tono peyorativo. ¡Ni mucho menos!
Una mañana de domingo, Tarri y Ñoto, cogieron a su hija en brazos y entraron en la iglesia para bautizarla. Iba muy linda con su toquilla de flecos color de rosa y su mantilla bordada en el mismo tono, pero ni más ni menos que cualquier bebé de Mimbres Blancas en semejante día. El cura empezó a santiguarse cuando oyó decir a Ñoto:
--Quiero que se llame Bella porque es la criatura más hermosa de la tierra.
No se había besado los dedos cuando Tarri añadió:
--Y Luna porque es un pedazo de esa estrella de plata que sale por las noches.
El cura tuvo que santiguarse de nuevo.
--¡Jesús, José y María! ¡Qué barbaridad! Ese nombre no es cristiano, y si no lo llevaron los santos, ¿cómo va a llevarlo este ángel que simplemente por ser mortal está ya marcado por el pecado Original? Sus razones no justificarán ante Dios sus deseos. Por un lado, todos los niños son bonitos, y si no lo son, a nadie se le ocurre buscarle un nombre a juego. Piensen por un momento que su hija ha nacido con la cabeza como una calabaza y fea como una mona. ¿La habrían querido llamar Calabaza Fea? ¡Pues a no sacar las cosas de quicio! Esta niña es igual de bonita que todas y la luna no anda tirando trozos a diestro y siniestro. ¡Déjense de garambainas y díganme un nombre cristiano!
Si el cura no cierra la boca, Tarri se lo come con sotana y todo.
--¡O le pone el nombre de Bella Luna, o la dejo mora! Nota 1: Se decía antiguamente que estaban los niños hasta que eran bautizados. Fin de nota 1.
Como el cura quería que todos los niños fueran cristianos, tuvo que ceder, pues sabía como se las gastaba Tarri, pero aprovechando que Tarri no sabía leer y escribir y Ñoto sólo lo hacía en minúsculas, escribió en el papel del bautismo un nombre con mayúsculas y al echar el agua bendita sobre la cabeza de la niña lo pronunció en latín para no delatarse. El cura quedó en paz con su conciencia y los Lláguez salieron de la iglesia más orgullosos que un pavo real con su Bella Luna. Así de exagerados eran aquellos padres para su hija y especialmente la madre.
martes, 10 de junio de 2014
Katiuskas
¡Hola! Si alguna vez, fuera de España, tienes que comprarte unas botas de agua para poder caminar, ni se te ocurra pedir unas katiuskas, como pedíamos en los pueblos españoles en general y en los salmantinos en particular cuando las calles no estaban asfaltadas y había que pisar barros. Nadie te entendería: las botas de agua solo son katiuskas en España.
La culpa de que las botas de agua en nuestro país acabaran siendo katiuskas es de una famosa zarzuela escrita por Emilio González del Castillo y Manuel Martí Alonso y música compuesta por Pablo Sorozábal, que se estrenó, en el Teatro Victoria de Barcelona y con gran éxito, el 27 de enero de 1931. La obra se titulaba, bueno, se titula, que las grandes obras no mueren nunca, Katiuska, que era el nombre de la protagonista, una mujer rusa. Katiuska aparecía en escena con unas botas altas de media caña que recordaban a nuestras botas de agua. La similitud hizo que no pocas españolas, cuando iban a comprarse unas botas de agua, dijeran al dependiente: “Déme unas botas de goma, como las que lleva Katiuska”. Y con katiuskas se quedaron, para los restos, aunque afortunadamente ya no necesitemos comprarlas. ¿Pero a que te gusta su historia y que sea nuestra?
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